La riqueza y la felicidad.


Cada vez más economistas rechazan la idea de que más PIB signifique más bienestar. Puede subir el PIB y a la vez aumentar el número de parados y dispararse las desigualdades.

“Lo básico es darnos cuenta de que el objetivo de la sociedad no tiene por qué pasar por el crecimiento económico, sino por aspirar a la felicidad, que no es un concepto tan abstracto”.

La OCDE también ha iniciado un proceso de reflexión pues los 50 años de progreso económico no se han traducido en que los ciudadanos se sientan más felices y constata que la crisis económica invita con más vigor a que los gobiernos se afanen en hacer un diagnóstico más sofisticado de los escollos que limitan el bienestar.

La Encuesta Mundial de Valores fija mecanismos para determinar el grado de satisfacción vital; por ejemplo, en Estados Unidos la satisfacción vital se ha estancado desde los años setenta: el consumo ha aumentado, tienen coches más grandes, pero trabajan más horas y se declaran menos felices”, opina el filósofo Jordi Pigem.

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Un Comentario

  1. Esto me suena… jajaja… han exportado e impuesto un sistema que ya no convence a nadie, mas que a ellos, claro, los que siguen dominando y controlando.


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