Lo mejor de la vida es gratis.


Ideas para disfrutar en medio del huracán.

Mi tío Agustín y mi tía Ruth, siempre me decían que lo mejor de la vida siempre es gratis. Y me daban muchos ejemplos. Ahora en tiempos de crisis, es cuando uno verdaderamente debe hacer el esfuerzo por mirarse y mirar la vida desde otra perspectiva, menos economicista y más sincera.

Soy lo que soy, soy quien soy y no soy lo que tengo, lo que tuve o lo que voy a tener o dejar de tener.

Valemos mucho, muchísimo… tanto que no podemos comprarnos lo mejor de la vida.

Haz tu lista. Yo te doy algunas ideas…

  1. Una tarde con mi familia,
  2. Escuchar radio clásica,
  3. Pasear sólo o en buena compañía,
  4. Hacer la siesta,
  5. Darle besos a quien verdaderamente ames,
  6. El cielo azul,
  7. Un libro prestado de una biblioteca pública,
  8. Caminar descalzo en la playa por la tarde,
  9. … sigue, es infinito y no lo puedes comprar, nadie te lo va a quitar.
  10. ………..
  11. …………

    Ellos, los otros, que pierdan su tiempo creyendo que son lo que tienen. Deseando lo que no tienen. Buscando falsas gratificaciones, llenando su vida de objetos, de artilugios, de necesidades creadas.

Tu no eres así, tienes una vida interior plena, y un sentido que completa tu existencia. Gracias por estar conmigo. Vamos cogidos de la mano a todas partes. Ya no somos así.
¡Que suerte tengo!

Puedes leer prestado de la biblioteca más próxima a tu casa “Del Tener al Ser” de Erich Frömm.

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  1. Es verdad que los momentos que realmente nos hacen ser y estar satisfechos con nuestras vidas, poco tienen que ver con el tener y mucho con el ser.
    Es difícil, en la sociedad actual, consumista, oportunista, descalificadora e incluso despectiva con “el que no tiene” mantener esta premisa.
    Gracias a la supuesta “educación liberadora” de la extrema izquierda desde la década de los 80, sólo el materialismo (tanto histórico como actual) tiene cabida en la sociedad.
    Los autodenominados progresistas están anclados, con suerte en el 68. Pero la mayoría no ha pasado, emocional y culturalmente del 36. Es una sociedad obsoleta, anclada en ideologías de siglos pasados y que no acepta que hoy estamos ya en el siglo XXI. No entienden que la sociedad del bienestar tiene un coste económico, que hasta hace pocos años, cualquier trabajador podía jubilarse con 10 años cotizados y que las pensiones se las pagaban los que en esos años estaban trabajando. Al mejorar las condiciones de vida y prolongarse ésta mas allá de lo proyectado, empezaron los problemas: si nosotros estamos pagando actualmente las pensiones de los hoy jubilados, la mayoría con menos de 10 años de cotización y la natalidad está bajo mínimos…¿quien parará las nuestras? El problema es grave: Nuestro sistema de pensiones no es
    de capitalización como por ejemplo el francés, que los dineros que te descuentan van a una cuenta personal que recuperas tras la jubilación. En nuestro caso, los trabajadores en activo, contribuyen a que los jubilados puedan cobrar su pensión. Es un sistema injusto que perjudica tanto a unos como a otros.
    Esto no es ver la botella medio vacía, sino poner el dedo en la llaga, que también duele.


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